En nuestra búsqueda por encontrar materiales y técnicas que se complementen a la perfección con nuestros diseños y que además les otorguen un valor artesanal, étnico y cultural, hemos recorrido la mayoría de nuestro país. Este recorrido nos ha llenado de experiencias y nos ha llevado a entender que Colombia es un territorio muy diverso, con una gran variedad de materiales y fibras que le han permitido a nuestros artesanos seguir contando día a día sus historias ancestrales.

Hoy queremos compartir nuestra ruta de las pajas, esos lugares mágicos de nuestro país donde nuestros artesanos encuentran su materia prima y nosotros encontramos la historia que hay detrás.

 

 

Una zona ubicada en la parte más al norte y más árida de Colombia es nuestra primera parada en esta ruta a través de nuestras pajas, material importante para la ejecución de nuestros sombreros y piezas artesanales. Es la Alta Guajira, y en la Serranía de la Macuira, es donde se cosecha la paja ISII, con la que son tejidos nuestros sombreros WAYUU. Este oasis en medio del desierto, cuenta con el equilibrio perfecto entre el calor típico de la zona y la humedad del bosque, haciéndolo un lugar propicio para que este tipo de paja se produzca. Así, nuestros artesanos Guajiros, cuentan con la materia prima que requieren para deleitarnos con sus ya famosos tejidos. Y nosotros encontramos un lugar único en medio del desierto.

Segunda parada, Boyacá y su JUNCO, del calor del desierto al frio de la montaña, llegamos al Valle del Tenza. De donde traemos la paja con la que hormamos nuestros sombreros SANTA ROSA y SANTA SOFIA, una paja con un trabajo artesanal impecable, en el que la paja se trenza y se cose con aguja e hilo de fique para darle un acabado natural y duradero. Esta paja que solo crece en las lagunas, debe ser cosechada en verano, pues en otra época del año no es apta para su utilización. Es así que los campesinos de la zona cultivadores de junco, arman sus propias zonas húmedas en sus tierras para poder sembrarlo en las condiciones óptimas y cosecharlo en el momento preciso para su utilización. Esta es nuestra historia memorable, esa creatividad y tenacidad de nuestros campesinos, que adaptan sus tierras para que sus cosechas sean especiales y poder dotar a sus artesanos de una paja de calidad.

En el Cauca, encontramos un material que engrandece nuestros tocados y pavas, el CHOCOLATILLO, esta paja que es la que usualmente se ve en la cestería típica colombiana, tiene la facultad de darle cuerpo a todas las piezas que diseñamos para nuestra línea de alta costura. Sus colores variados se deben a diferentes procesos en los que la paja es teñida con diversas hojas y especias como achiote, hojas de puschama y hojas de embisca; y su brillo particular es el resultado de la labor de las mujeres que hacen el raspado de las fibras con machete. Nuestra tercera parada se convirtió en una apuesta para reinterpretar el uso de un material ya conocido para hacer canastos, en el diseño de sombreros y tocados.

Seguimos bajando hacia zonas menos templadas, y nos adentramos en el departamento del Tolima, en el Guamo. Su palma real es nuestra materia prima para la elaboración de nuestro sombrero SAN JUAN, una paja maleable y fácil de hormar. Más allá de la paja, resaltamos de esta región, que han adoptado distintos usos y significados que dependen de la manera como se lleva el sombrero. En una tierra de sombrereros cada uno lo lleva a su manera y dice como se siente o que piensa sin necesidad de hablar. Así pasamos por la cuarta estación y nos dirigimos a nuestra última parada en esta ruta de encuentros maravillosos con las pajas de Colombia.

Sandoná, en el departamento de Nariño, es centro productor por excelencia de la palma de iraca, o también conocida como toquilla, jipa y jipijapa. De esta población llega directamente a Usiacurí, la materia prima para la elaboración de nuestras bellezas LUPITA, CIELO y GLORIA. Esta paja tejida con la técnica de cruzado, en la que las fibras se cruzan sin torcer y contadas en pares logrando una trama uniforme y compacta, pero a la vez muy delgada, es la que le da forma a nuestros sombreros ORIGEN y CELESTE, piezas que se caracterizan por ser maleables y livianas.

Y aquí, en el final de esta ruta, empieza nuestro camino en la construcción de una marca con visión de país, y de productos que con el amor y dedicación con el que los fabricamos, muestren al mundo nuestro origen, nuestras raíces.

 

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